El Valle de Angón, en Amieva

 

QUÉ VERDES SON AÚN MIS VALLES


Cuando visites el valle, vuelve a este texto y fíjate en el murallón inmenso que flanquea, por el norte, el curso del río. Es el Dobra. Justo encima está Ordiales, el sitio en el que quiso enterrarse Pedro Pidal, el marqués, un notable de Villaviciosa que, casi a punta de escopeta, promovió la creación, en 1918, del Parque Nacional de Covadonga.

     El valle de Angón es un lugar “diez”. Si miras a la peña, desde abajo, desde fuera, es posible que tengas sensación  de extramuros. El verde de los praos, los techos rojos, la piedra y la geometría fractal de las cerraduras te colocan en uno de los mundos. El otro, el de la peña abrasada por el hielo, el que está hecho de aristas por todas partes y no perdona, comienza por el suroeste en tal pradería.

     Estos suelos, altos pero no tanto, constituyen el pasto de entretiempo para los rebaños del concejo: la primavera y el otoño son amables en sus cotas y el ganado agradece la parada. Los cencerros suenan contra el paré de caliza con un timbre especial, irremediablemente bucólico. Sólo lo interrumpen en las épocas de deshielo las cembas de nieve que, al caer, sobrecogen con un ruido sordo la vallina.

     En la cabecera del valle, una central hidroeléctrica de las de antes fabrica luz aprovechando las tajaduras del Dobra. El tiempo hizo su labor y no resulta fea la infraestructura. La presa de la que se nutre el salto, en La Jocica, dos kilómetros más arriba, podría servir como exterior a cualquier película de entreguerras. La angostura del embalse, su frialdad oscura y la ingeniería fósil de los hormigones transportan, y en su soledad, una estética de barón rojo permite viajar a las épocas de los uniformes.

     Esto es Angón, Amieva. Pero también podría serlo el Xaúbu o todo el cauce del Toneyu, que recorre la Senda del Arcediano. El clérigo aquel que dio nombre al sendero, empedrado a lo romano en parte, recorría desde Villaviciosa a Sahagún el camino de la Meseta. Aún no había carretera por el desfiladero de Los Beyos, en dirección a Castilla. Ahora, lo menudean los excursionistas.

G.B.

VISITAR EL VALLE DE ANGÓN


El acceso al valle tiene lugar a través de una pista de hormigón que arranca justo antes de la entrada de Amieva, a la derecha, y que tras escasos tres kilómetros a lo largo de toda la “Cotada de Visitancia”, la pradería del pueblo, llega a la collada de Angón o Comundi, de donde se bifurca, a la derecha, la Senda del Arcediano.

La pista continúa de frente, descendiendo hacia el valle de Angón, que se cruza todo él hasta el edificio de La Central del Restañu.

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Distancia desde el pueblo de Amieva:  3 km. de pista hormigonada. Paso libre rodado hasta la Central Eléctrica del Restañu.

Valle de Angón, desde El Cuetu (este). Foto: G.B.

CONCEJO DE AMIEVA


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Oficina Municipal de Turismo de Amieva

Casa de la Cultura s/n

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El camino que recorre el valle. Foto: G.B.

Portiella en la pradería.  Foto: G.B.