Senda del Cares

 



UNA SENDA HIDROELÉCRICA


Como en la mayor parte de este suelo el caminante tiene que vérselas con la roca, y casi nunca resulta conveniente perder altura, muchos senderos de los Picos discurren a través de la propia piedra. No queda otro remedio que hacerla practicable, pues evitarla supone cambios excesivamente bruscos en la pendiente y los senderos de tránsito ganadero necesitan un trazado de cierta racionalidad. Por eso, cuando la peña intercepta el paso de los hombres, que van acompañados de un caballo, de mular o de burro, se labra en la peña una pequeña caja que franquee la marcha. Cierto es que la economía de esfuerzo prefiere siempre diseñar un rodeo y bordear el obstáculo, pero -como se acaba de decir- no siempre resulta practicable. Aún así, el terreno impone sus condiciones y obliga, en los caminos de herradura, a trazos notablemente sinuosos, como el que llevaba el sendero antiguo que unía Cabrales y Caín, cuando la central eléctrica de Poncebos ni el canal de aprovisionamiento habían sido construidos.


El camino antiguo, al igual que el trazo de un electrocardiograma, iba salvando como podía el encajonamiento y la verticalidad que presiden el curso del Cares, aunque sin gran interés por establecer una comunicación directa y rápida entre el pueblo asturiano y el leonés. Más bien, se trataba de conseguir acceso a majadas o invernales repartidos a lo largo de la fractura que aprovecha el río. Los escasos espacios llanos, tapizados por hierba acorralada entre peñas, son nombrados como huertos por los campesinos, y muchas veces resultaba imprescindible tallar al menos unos pasos breves, que permitieran el acceso seguro a un espacio tan vedado por la roca. La conexión entre estos itinerarios parciales posibilitó la continuidad del antiguo camino, en el que por añadidura sucumbía un número alto de caminantes.


Pero, a principios de siglo, la compañía Electra del Viesgo aborda la construcción de un canal que recoja aguas a la altura de Caín y que, apenas perdiendo pendiente, las conduzca hasta Camarmeña de Cabrales, justo encima de Poncebos, desde donde se puedan precipitar en un salto hidroeléctrico. El canal se construyó entre 1918 y 1921 aunque existieron trabajos previos ya en 1917. En muchas partes de su trazado el agua circula sumergida y, en otras, aflora canalizada.  La ingeniería y la construcción pueden considerarse altamente eficaces, sobretodo para unos tiempos en los que el avance a través de la roca sólo era posible a “mazo y barrenos”.


El primer grupo eléctrico de la central entraba en funcionamiento en junio de 1921, pero la senda de mantenimiento del canal, que hoy se conoce y practica como ruta turística del Cares, no comenzó a construirse hasta 1945, concluyéndose en septiembre de 1950 tras algunas interrupciones. Juan Antonio Aguilar estuvo al frente de aquellas obras y, desde entonces, la senda, que había sido construida con un objetivo industrial, comenzó a ser profusamente utilizada por los vecinos de Culiembru, aldea calada en lo más hondo de la garganta, hoy ya desierta, y que aprovecha los invernales de Pando, la escasísima ería del pueblo y las hierbas que pudieran crecer en las canales de su alrededor, las que remontan desde el río las paredes de caliza. Una majada amplia y abundante, la de Ostón, acogía a los hombres y rebaños de Culiembru durante muchos meses al año. En los días de hoy, el empleo turístico y masivo de la senda que empezó sirviendo a obreros y pastores desplaza irremediablemente a sus usos históricos.

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Gonzalo Barrena

(Del artículo “Habitantes de la piedra” en “Paisajes y paisanajes de Asturias”, Ediciones Trea, Oviedo, 2009)

DATOS DE LA RUTA


  1. Recorrido: 12 kilómetros, casi llanos


  1. Duración: entre 3 y 4 horas


  1. Inicio: desde Caín, en Valdeón, León; o también desde Poncebos, en Cabrales, Asturias.



  1. MÁS FOTOS DE LA SENDA

Puente “La Jaya”, en Poncebos (Cabrales), en convergencia con el inicio de la senda. Fotografía de J.R. Lueje

Desde Caín (Valdeón) a Poncebos (Cabrales)


La senda del Cares discurre con el río, a lo largo de 12 kilómetros llanos, entre la localidad leonesa de Caín y la asturiana de Poncebos. El recorrido, que sólo puede realizarse a pie, es de unas cuatro horas, y sin ninguna otra dificultad que su duración. Requiere precaución en algunos tramos que vuelan sobre el cauce, así como tener previsto el regreso, que no puede hacerse de otro modo que desandando el camino. Por eso muchos visitantes hacen la mitad desde su inicio y regresan, o intercambian las llaves de los coches si se programa la visita con otro grupo.


Existe también la posibilidad de concertar la partida y/o recogida con un taxi, o acomodarse a los horarios de autobuses que, en temporada de verano, hacen el itinerario completo.

El río Cares en su curso a través del corazón del macizo cantral de Los Picos de Europa.

Fotografía de J.R. Lueje

Senda del Cares en su tramo asturiano, con la majada de Ostón colgada sobre ella.

Fotografía de Fernando Saura