Los Beyos del Sella

Desfiladero y carretera que une Asturias con León siguiendo el cauce del Sella

Los Beyos

Gonzalo Barrena

Hay una tierra quebrada en mil vallinas y surcada de sur a norte por un río que viene de Castilla. Hay un suelo de escasa tierra sobre cuyos espinazos se fundaron pueblos, al borde mismo de las cortadas que zanjan el aire por su mitad. Y hubo un tiempo de pastores, taxativo y duro, sobre el que todas las estaciones depositaban días inclementes. Unas veces el agua, otras la nieve, otras la sequedad de un pasto sobre el que derrapa el agua, sembraban los días campesinos de dificultad.

Pero entonces nadie reparaba en lo costoso de la pendiente ni en la muerte que acechaba desde el fondo de cada garma. La necesidad de continuar vivos sobre aquellas cangas de tránsito inverosímil, guiaba los bueyes, cuidaba la moderada carga de las caballerías y retenía con traviesas y bancales todo lo que pudiera escurrirse hacia la bajura. Sólo las cabras campaban holgadamente a lomos del relieve.

Los Beyos fueron desde antes de su historia tierra de cabreros. Fueron ellos quienes aprendieron a enveredarlas por los senderos después de milenios de caza, como acreditan los restos que pueblan Collubil, una estancia paleolítica que cuelga sobre Campurriondi, justo a la entrada de la garganta.

Y fueron aquellos caminadores de pared quienes aprendieron a arroparse del invierno en el fondo de las canales, ordeñando bajo los arcos de caliza que se forman a cada tanto, una vez que el río descendía de cota por haber tajado unos metros más el fondo del cauce.

Y de esa labor y tajadura vienen posiblemente Los Beyos y su nombre, un término que se disputan Amieva y Ponga empeñadas en la propiedad exclusiva de un modo de hacer queso; que de pertenecer a alguien, sólo pertenece a la geografía.

Aldea de La Caviella, parroquia de Casielles, Asturias

Itinerario en automóvil por el fondo del desfiladero de Los Beyos.

La garganta del Sella constituye el tramo más angosto de la vía rodada que une Asturias con León .

Hórreo de Herminio en Casielles, concejo de Ponga.

En Casielles, junto con Viboli y Viegu, se conserva la amyor parte de los escasos hórreos beyuscos que se conservan en pie, apenas decena y media en la actualidad.

 

EL HÓRREO BEYUSCO

Este tipo de hórreo, con su característica cubierta a dos aguas y caja de moderado volumen, es un pequeño compendio de la geografía y de la historia de Los Beyos, estrechos y precipitados valles cuyas breves tierras de labor difícilmente pudieron haber producido cosechas de envergadura.

Otra seña de esta singular arquitectura es la desigual composición y dimensiones de pegollos y muelas, unos de piedra, otros de madera y varios de ellos mixtos, con arranques y basamentos de diferente factura, y de labra irregular. Siendo hórreos de montaña, y debiendo ajustarse por tanto a planos repentinos, es habitual la asimetría de sus pies, aupándose muy poco del suelo el par que se arrima al talud. En algún caso, esa misma disposición del terreno puede ocasionar la aparición de tres aguas en la cubierta, como de otro modo es general en el caserío.

La ausencia de corredores y el esquematismo en las tallas da cuenta también de la austeridad general de estas construcciones de madera, anteriormente techadas en tabladillo, piedra o de cubierta vegetal, y tejida de zardo su caja.

Hoy sólo quedan en pie diecisiete hórreos beyuscos de un total cercano al centenar, atestados en tiempos de nueces, avellanas, castañas o flores de tila, entre la apreciada cosecha de sus pequeñísimas erías.
Gerardo López y Gonzalo Barrena. Los Beyos de Ponga, 2009.

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